A principios de la década de los noventa se realizó un experimento sobre la influencia de la música en los oyentes. De hecho, fueron varios y por diversos investigadores, pero, de manera general, consistían en lo siguiente: a un grupo de personas se les ponía a escuchar música durante diez minutos y después se les aplicaba una prueba de inteligencia. Por supuesto, para poder comparar, los mismos participantes realizaron otras dos pruebas similares donde se sustituía la música por otros estímulos auditivos, o simplemente se les pedía permanecer sentados en silencio durante el mismo tiempo.

El estudio original (Rauscher, Shaw, & Ky, 1993) encontró que el razonamiento espacial de los participantes mejoraba después de escuchar una sonata de Mozart (K. 448), hecho que dio pie a que se acuñara el término “Efecto Mozart”. Periódicos y revistas anunciaron que escuchar a Mozart nos haría más inteligentes, noticia que causó revuelo entre padres, educadores y hasta políticos —por ejemplo, el gobernador de Georgia consiguió fondos para darles un disco compacto de Mozart a todo recién nacido en ese estado.

¡Y cómo no!, si la idea es maravillosa. Imagina que en la clase de matemáticas se incluyeran sesiones para llevar a los alumnos a salas de concierto para escuchar a Mozart: esto aumentaría la comprensión de la materia de forma automática. Podríamos recetarles a nuestros hijos pequeños las sinfonías completas del buen Wolfang para darles ventaja sobre sus compañeros de escuela. Se me ocurre también que podría ver la ópera “Don Giovanni” mientras me ejercito en la caminadora y eso me ayudaría a sobresalir en mi trabajo.

El efecto Mozart llegó al conocimiento de un gran público gracias al libro de Don Campbell titulado “El efecto Mozart: explorando el poder de la música para sanar el cuerpo, fortalecer la mente, y desbloquear el espíritu creativo.” Hay que notar el enorme salto que existe aquí entre “mejorar el razonamiento espacial” y la afirmación “para sanar el cuerpo” —una tergiversación del conocimiento científico, distorsión típica de los libros de autoayuda. Además de este best seller, el mismo autor escribió una versión para niños, y produjo una serie de discos con música para bebés, para jóvenes, para papás…, en su página web puedes encontrar cerca de veinte productos diferentes sobre el efecto Mozart.

En cuanto se conoció el experimento de Rauscher y colegas, varios equipos de científicos lo replicaron pero los resultados fueron muy diversos. Por ejemplo, Nantais and Schellenberg (1999) en su versión del experimento compararon los resultados de las personas cuando se sentaban en silencio durante los diez minutos y cuando escuchaban música, pero no de Mozart sino de Schubert. El resultado fue que en las pruebas calificaron mejor cuando habían escuchado música por lo que se podría hablar de… un efecto Schubert.

Después se les ocurrió ¿Qué pasará si en lugar de música escuchan un cuento o historia? Entonces, en otro experimento, estos mismos investigadores pusieron a prueba otras dos condiciones contra la del estímulo nulo: una de ellas era escuchar música de Mozart, la segunda, un cuento de Stephen King. Se predijo que en ambos casos las habilidades cognitivas de los participantes mejorarían; y así resultó, se había descubierto ¡el efecto Stephen King!

A estos últimos participantes se les preguntó, al finalizar el experimento, que les había gustado más escuchar, la música o la narración: aproximadamente se dividieron a la mitad en cuanto a preferencias. Al analizar nuevamente los datos en función de preferencia y calificación obtenida se observó que los participantes se desempeñaron mejor cuando escucharon el estímulo preferido que cuando no fue así. Esto es, en resumen, que “…hubo un efecto Mozart para los participantes que preferían la música, pero hubo un efecto Sthepen King para los participantes que preferían la historia.” (Schellenberg and Weiss, 2013)

De esta forma llegamos a la conclusión de que cualquier estímulo que haga sentir mejor al participante provocará un mejor rendimiento en su prueba. Estos estímulos pueden ser de muy diversa índole, como recibir un regalo, ver una película cómica, el coqueteo de la chica, o el chico, que los recibe antes del experimento o, por supuesto, la música: de Mozart, de Schubert, de Elvis Presley, de Jimmy Hendrix, de Agustín Lara, de… ¿Juan Gabriel? Sí, por supuesto que sí. Si al participante le encanta El Divo de Juárez, su estado anímico mejorará al escucharlo y saldrá mejor en las pruebas.

Ya podríamos gritar a los cuatro vientos que se ha descubierto “El efecto Juanga” y comenzar la producción de libros y discos que acelerarán el aprendizaje de nuestros hijos: “El efecto Juanga para niños”, “El efecto Juanga prenatal”, “Quiúbole con… El efecto Juanga” —libro para adolescentes escrito en coautoría con Yordi Rosado—, “Cómo sanar tu cuerpo con El efecto Juanga”… Toda una mina de oro, ¿no es cierto? ¡Inversores, socios capitalistas!, ¿dónde están?, ¡manifiéstense!

 

Referencias

Nantais, K. M., & Schellenberg, E. G. 1999. The Mozart effect: An artifact of preference.  Psychological Science, 10, 370-373.

Rauscher, F. H., G. L. Shaw, and K. N. Ky. 1993. Music and spatial task performance. Nature 365:611.

Schellenberg, E. G., and M. W. Weiss 2013. Music and cognitive abilities. In The Psychology of Music, Third Edition, edited by D. Deutsch. San Diego: Academic Press.

 

 

3 comentarios en “La ciencia lo demuestra: ¡oír música de Juanga te hace más inteligente!

  1. Lo unico que esta nota muestra es el apego subconciente a la madre, al utero, y perdon por lo que voy a expresar. Si la madre tiene el gusto de oir a juangabriel y Esto produce placer o alegria y la emociona el feto tambien estara feliz, Si mientras el niño crece oye y ve a la madre cantar y verla feliz con juanga asociara a Su madre, la felicidad y a juanga cómo un todo. En Mi caso y no lo Digo por pretencion, ni por sentirme mas, Mi madre era fan de Pink Floyd. mis hermanos y yo siempre oiamos los discos de estos y otros musicos del genero prog rock. Y almenos in mi caso es el prog rock el que me emociona , me alegra , me hacer llorar, entonces no hagamos borlote por lo que no es. Son los gustos de la madre los que nos educan ,no la musica.

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  2. Yo creo totalmente en esta publicación, a mi hijo de 9 años le ponía su música desde que estaba en mi vientre, y desde los 6 meses el escuchar a Juan Gabriel le provocaba tanta alegría, lo bailaba, seguía el ritmo de las canciones con sus manos y movimientos, a raíz de eso el niño empezó a tener un muy especial gusto por la música, en la escuela empezó a tener mejores notas y en la actualidad es miembro de la Orquesta Sinfónica y coro Esperanza Azteca de Quintana Roo, es un niño muy alegre y con mucha sensibilidad para la música. Lo admira demasiado. Por esto y más creo que el aquí mencionado “efecto Juanga” tiene toda la razón.

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  3. El Maestro JG ÚNICO,Yo tengo una prueba para afirmar esta teoría, mi hijo desde la gestación ha escuchado mucha música desde clásica, rítmica, regional, y obvio pero obvio la música, voz y letras del maestro Juan Gabriel, tengo videos que comprueban que desde los 6 meses sin caminar, bailaba en su andadera los ritmos del maestro, mi hijo a la fecha tiene 9 años asi literal, ningún día ha dejado de escuchar la música del maestro, es un fan único, mi hijo actualmente bajo la influencia de la historia del maestro, está en la Orquesta Sinfónica Esperanza azteca en la sección de Coros, y con conocimiento teórico y práctico aun admira más la música del maestro, la siente, la vive, mi hijo admira voz, interpretación, música, iluminación, en cada show que ha tenido la oportunidad de asistir el nos dice que son sus días más felices, llenos de alegría música y voz esa mágica voz como el lo llama mi hijo siente alegría cada vez que tiene oportunidad de asistir y también se llena de profunda tristeza cuando el show termina porque como mi hijo dice el show termino por el momento, pero su canto y sus letras vivirá por la eternidad… ahí esta la influecia de escuchar al maestro, al más grande como lo llama mi hijo y mi familia que diario escuchamos sin falta ese arte único..!!!

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